Cuando los precios suben todos los meses, la conversación sobre el sueldo cambia de naturaleza. Un "aumento" que apenas empata la inflación no es un aumento: es quedarte donde estabas. Y un ajuste por debajo del índice es, en términos reales, una rebaja de sueldo que nadie te comunicó.
Por eso, antes de entrar a la reunión, necesitas distinguir dos pedidos que suelen mezclarse — y que conviene separar de forma explícita.
¿Recomposición o aumento? La diferencia que ordena toda la conversación
Recomposición es recuperar el poder de compra que tu sueldo perdió desde el último ajuste. No premia tu desempeño: solo te devuelve al punto de partida. Aumento real es lo que va por encima de eso — y ahí sí entran tus resultados, tus nuevas responsabilidades y lo que paga el mercado por tu rol.
Mezclarlos es el error clásico: pides "un 20%" sintiendo que es muchísimo, la empresa concede 15% y ambos quedan conformes… hasta que haces la cuenta y descubres que la inflación del período fue 18% y acabas de aceptar trabajar por menos. En 2025 la inflación anual fue 31,5% (INDEC) — la más baja en ocho años, pero suficiente para licuar cualquier sueldo que se ajuste "a ojo".
Paso 1 — Calcula cuánto perdiste desde tu último ajuste
Es una cuenta de cinco minutos y es tu piso de negociación:
- Anota tu sueldo bruto y la fecha de tu último ajuste.
- Busca la inflación acumulada desde esa fecha (el IPC mensual del INDEC es público; cualquier calculadora de inflación online lo acumula por ti).
- Multiplica tu sueldo por esa inflación acumulada: ese es el sueldo que hoy empata tu poder de compra anterior.
- La diferencia entre ese número y lo que cobras hoy es tu recomposición pendiente — lo que pides antes de hablar de mérito.
Ejemplo: si tu último ajuste fue hace 10 meses y el IPC acumuló 24% desde entonces, un sueldo de $1.500.000 necesita llegar a $1.860.000 solo para no haber perdido. Todo lo que negocies por debajo de eso tiene nombre: rebaja.
Paso 2 — Junta la evidencia que sí pesa
La recomposición se argumenta con el índice. El aumento real se argumenta con dos cosas:
- Tus resultados concretos: qué entregaste desde el último ajuste, en números cuando se pueda (ventas, ahorros, proyectos salidos a tiempo, gente formada). "Trabajo mucho" no es argumento; "asumí la cuenta X y creció 30%" sí.
- Lo que paga el mercado por tu rol: guías salariales de consultoras (Michael Page, Adecco, Randstad publican las suyas), los rangos de los avisos comparables en los portales, y 2-3 conversaciones honestas con pares. Si el mercado paga 25% más que tu sueldo recompuesto, ese dato vale más que cualquier adjetivo.
Un dato de contexto que juega a tu favor: las remuneraciones pretendidas en los portales de empleo vienen corriendo por encima de la inflación — el mercado ya asume que los candidatos piden recomposición más un plus. No estás pidiendo nada exótico.
Paso 3 — El guion
Para pedir la reunión (no lo negocies por chat):
"Quiero proponerte una conversación sobre mi compensación. Preparé números y me gustaría que lo veamos con tiempo."
En la reunión — primero la recomposición, después el mérito:
"Desde mi último ajuste en [mes], la inflación acumulada fue X%. Mi sueldo se ajustó Y%, así que en términos reales hoy gano menos que entonces. Antes de hablar de aumento, quiero proponerte recomponer esa diferencia. Sobre esa base, y considerando [tus resultados concretos], mi propuesta es llegar a $[número]."
Nota la estructura: datos primero, número al final, y un solo número — específico y defendible. Los rangos tímidos invitan a que te ofrezcan el borde inferior.
Si te dicen que "no hay presupuesto ahora":
"Entiendo el contexto. ¿Podemos acordar una revisión con fecha y criterios concretos — por ejemplo, en tres meses, atada a [meta específica]? Y mientras tanto, ¿hay espacio en beneficios: capacitación, días adicionales, esquema híbrido?"
Un compromiso con fecha y criterio escrito vale infinitamente más que un "lo vemos más adelante". Y los beneficios son sueldo con otro nombre.
Los errores que más cuestan
- Negociar sin la cuenta hecha. Si no sabes cuánto perdiste, cualquier porcentaje te va a sonar generoso.
- Amenazar con irte sin tener adónde. Si tu mejor alternativa real es quedarte, tu tono debe ser colaborativo, no de ultimátum. Generar alternativas (postulaciones en paralelo) es parte de la preparación, no una traición.
- Aceptar en el momento por incomodidad. Pide 24-48 horas para responder cualquier oferta. Es estándar y nadie la retira por eso.
- Confundir tu esfuerzo con tu valor de mercado. La empresa no paga esfuerzo: paga lo que costaría reemplazarte. Ese número existe y se puede conocer.
El paso previo que casi nadie hace: saber cuánto vale tu perfil
Todo lo anterior funciona mejor con una cifra que la mayoría no tiene: cuánto paga el mercado, hoy, por alguien con tu trayectoria — no por el promedio de tu cargo. Ahí es donde entra el análisis laboral de Talisos: respondes ~30 minutos de cuestionarios (con instrumentos validados de psicología laboral) y recibes 14 reportes hechos a tu medida, más CV y carta por cargo — cómo te ve tu mercado, tus cargos con mejor match y su puntaje, tu banda salarial de referencia y un guion de negociación adaptado a tu caso.
Con esos números sobre la mesa, la conversación del aumento deja de ser un acto de coraje y pasa a ser una presentación de datos.
Llega a la reunión con tus números
Comenzar mi análisis →Relacionado: ¿Monotributo o relación de dependencia? Cómo comparar las dos ofertas · Fuentes: INDEC, IPC 2025 (inflación anual 31,5%); guías salariales públicas de consultoras (Michael Page, Adecco, Randstad).